La historia

Misterio, sensualidad y la magia de la belleza mediterránea son los atributos que mejor definen actualmente a ANDRES SARDA. Esta exclusiva marca celebra un tipo de feminidad que es libre y triunfadora, subrayando la secreta elegancia de la mujer.

Barcelona, a finales del siglo XIX

La historia de la familia Sardá en la industria textil comenzó al cierre del siglo XIX, cuando la empresa fabricaba mantillas de encaje de alta calidad. En los años 1960, Jackie Kennedy llevaba una mantilla SARDA cuando visitó el Vaticano. Fotografiada para la portada de la revista Life Magazine, Jackie dio a la empresa SARDA su primera exposición internacional.

1962: Cambio en la trayectoria

Cuando el uso de las mantillas dejó de ser obligatorio en las iglesias, la familia Sardá comenzó a usar encaje en otras áreas de la moda.

1962 marcó un giro decisivo en la historia de la marca. Nacido en Barcelona en 1929, Andrés, el hijo del fundador, se aventura en la lencería. En medio de una situación política opresiva, la colección rompe con los estereotipos. Los diseños son confeccionados para favorecer y deleitar a las mujeres, mientras que la innovación técnica crea una comodidad sin precedentes.

Con su atmósfera mediterránea, Barcelona es la cuna de la creación en la que la marca forja su identidad y su estilo. Seductora, aunque fácil de usar, basada en la artesanía, la firma de ANDRES SARDA se reconoce entre todas.

Los años 70: Extensión del producto

En 1970, ANDRES SARDA presenta su primera colección de playa, traduciendo los mismos valores y estilos desde el íntimo mundo de la lencería en el ambiente externo de nadar y tomar el sol. El objetivo es hacer que las mujeres se sientan completamente seguras y atractivas. La nueva línea tiene un éxito inmediato, la que fue inmortalizada por el fotógrafo británico David Hamilton quien se encargó de realizar las imágenes de la campaña.

La Era Hamilton 1976 - 1979

Andrés Sardá le pidió a David Hamilton que interpretara sus campañas de moda íntima. El resultado es espectacular: una serie de retratos en tonos pastel llenos de delicadeza y dulzura, utilizando muy poca luz para subrayar los trazos femeninos. Esta estética íntima y frágil sorprende y sobrepasa las expectativas de la marca.

Se prosigue con la tradición familiar

Núria, la hija de Andrés, se une al equipo de creación y diseño. Así comienza una estrecha colaboración entre padre e hija.

2008: Barcelona se amplía al mundo

El grupo multinacional de lencería Van de Velde adquiere ANDRES SARDA para complementar su cartera de marcas.

La creación se mantiene en Barcelona, bajo la supervisión de Núria Sardá, mientras que las sinergias en las cadenas de suministro le permiten a la marca ganar escala y ampliarse internacionalmente.